
El tiempo se me detiene,
se queda espeso, tomando el pulso
como una imagen infantil del ave en la rama
que pretende en algún momento, tirarse en picada al lago
Como la sorpresa sin signos de exclamación
Un alivio de suave sabor y lento crujir
Sangre del rojo al lila
Del cincuenta al cinco, quizás;
Nunca he sido buena con los números.